
A inicios del semestre Agosto-Diciembre 2011 comencé a trabajar como profesor de la materia Tecnología Educativa I y III en la Licenciatura en Enseñanza de Inglés campus Yuriria. Un moderno complejo que prometía mucho. A lo largo de estos últimos meses mis ilusiones se han derrumbado. Lo que quiero aclarar es que no me voy enojado, ni enfadado, mucho menos molesto, porque fue mi elección haber aceptado el trabajo. Yo lo decidí, nadie me obligó a nada. Lo hice motivado por querer compartir los conocimientos informáticos y pedagógicos que a lo largo de más de una década he adquirido. Quise ayudar a la comunidad de Yuriria. Quise sacrificar mis días sábados para manejar por 4 horas, (2 de ida y 2 de regreso) desde la ciudad de Guanajuato capital y permanecer 7 horas en la escuela. (6 horas enseñando y una hora intermedia comiendo y descansando).
No me gusta manejar, no lo hago debido a un par de accidentes previos que tuve y me dejaron marcada la memoria. Por esa razón elijo viajar por la carretera de cuota, para evitar el ponerme nervioso. Aún así acepté la oferta de trabajo por vocación y porque sé que soy bastante bueno en mi área.
Sin embargo a más de tres meses de haber trabajado para la escuela he notado al menos ocho situaciones que me harán ya no regresar al trabajo a menos que se me ofrezcan condiciones de trabajo serias y competitivas. Aquí las razones:
- El salario. Se dice que pagan $52 pesos por hora después de impuestos. Trabajo 6 horas al día, eso es igual a $312. De ahí gasto $162 en casetas y le pongo $100 pesos de gasolina a mi auto, y me quedan $50. Gasto en promedio $30 por comida. Me quedan $20. Si lo divido entre 6 horas me queda un total de ¡$3.33 pesos por hora!
- La gasolina. La escuela me apoya con $250 pesos para gasolina, sin embargo mi auto se llena con $350. Además ha aumentado la depreciación de mi carro por el kilometraje que se le ha agregado. Las llantas se han desgastado. El aceite se ha ensuciado y se ha gastado dinero en varias cosas de mantenimiento. Obvio, eso no se me va a pagar.
- Contratos inexistentes. Han pasado más de tres meses desde que comencé a trabajar y mi contrato aún no ha sido procesado, ni siquiera lo he firmado, por tanto no he recibido mi primer cheque. Mi contrato fue rechazado en al menos tres ocasiones, una porque no aceptaban copias escaneadas y enviadas por correo de mi forma de designación de beneficiarios, después me dijeron que la había firmado con bolígrafo de color azul y después porque la había firmado en el lado equivocado. Al parecer hay alguien en recursos humanos cuyo trabajo consiste en revisar detalles ínfimos para no pagarle a la gente.
- Preparación de clases. Si el salario pareciera poco o inexistente, la escuela no paga preparación de clases, ni elaboración y revisión de exámenes y tareas. Todo el trabajo realizado fuera del aula es gratuito.
- No hay libros en Biblioteca. Desafortunadamente los únicos dos libros que hay de mi materia son de los años 90s lo cual significa en términos de tecnología: obsolescencia. No se cómo podrán los alumnos investigar en materiales bibliográficos para realizar sus tesis o trabajos finales.
- No hay apoyo para congresos. El Mextesol es una conferencia anual para maestros de Inglés. En esta ocasión a pesar de haber sido en la ciudad de Morelia, Michoacán, no hubo ningún tipo de apoyo para que los maestros pudiéramos asistir, ni mucho menos hubo apoyo para los alumnos que querían asistir.
- No hay compra de material. Solicité la compra de un material para mis clases. Específicamente el software llamado Dictation de la compañía Nuance el cual sirve para realizar trabajos académicos de forma más simple apoyados por la tecnología. Me comentaron que no lo podían comprar, que mejor buscara una alternativa gratuita de software la cual en este caso no existe. También solicité la adquisición de cámaras web para enseñar a los estudiantes a trabajar por medio de la video-conferencia, me dijeron que ya las iban a conseguir, se acabó el semestre y nunca llegaron.
- Comida insalubre. El pasado Sábado 5 de Noviembre me enfermé de gastroenteritis aguda a consecuencia de haber ingerido alimentos insalubres en la cafetería de la escuela que me hizo pasar tres días en la cama con fiebre. Lo supe porque un alumno mío, al igual que yo, ingirió los mismos alimentos que yo y también tuvo el mismo problema. Los estudiantes me comentan que no es la primera vez que esto sucede, que ya lo han reportado pero no pasa nada.
La Licenciatura en Enseñanza de Inglés en Yuriria pasa desafortunadamente por un bache en el que no se le valora a los profesores por sus ganas de enseñar. Quizá si hubiera voluntad de contar con un buen programa se debería de empezar por dar más importancia a las condiciones laborales de su cuerpo académico. No soy el único profesor en esta situación, al menos hay dos maestros más pero ellos no se mostraron inconformes, solo no regresarán a trabajar más y punto.
Entretanto, la licenciatura en enseñanza de Inglés seguirá dependiendo del buen corazón de los profesores quienes se desplazan desde otras ciudades. Mientras tanto el programa seguirá con su alta rotación de personal, y semestre tras semestre estarán buscando desesperadamente profesores que no importa si cubren el perfil, lo único que importa es que cubran la plaza de forma inmediata.
Ojalá las cosas hubieran sucedido en mejores condiciones y poder haber seguido formando profesores de excelente calidad quienes algunos de ellos eventualmente trabajarán en la Universidad de Guanajuato. Ahora, se quedan los alumnos, otra vez a la deriva, sufriendo otro bajón emocional por haber decidido estudiar en una licenciatura cuya administración no está a la altura correspondiente. Ojalá vengan pronto tiempos mejores.
Por lo pronto yo me quedo sin dinero, invertí más de cinco mil pesos de mi bolsa y no creo que me vayan a pagar nada. ¿Lección aprendida? Cuando eres bueno en algo, nunca trabajes gratis. No dejes que nadie se aproveche de ti, de tus talentos y experiencias. Ojalá esta historia llegue a buen puerto. Ya les contaré.
Fotografía: Perla y Claudia explicando el tema Social Networks in the Classroom por Jesús G. Flores.